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GLP-1, riñón e hígado graso: qué dice la ciencia sobre dos órganos clave

Más allá del control glucémico, los agonistas GLP-1 muestran efectos prometedores sobre el riñón diabético y la esteatosis hepática. Revisamos la evidencia, sus alcances y sus límites.

GLP-1, riñón e hígado graso: qué dice la ciencia sobre dos órganos clave
Foto: Kathleen Tyler Conklin (BY 2.0) · Openverse

Durante años, la conversación sobre los agonistas del receptor GLP-1 giró casi en exclusiva alrededor de dos ejes: el control de la glucemia en diabetes tipo 2 y, más recientemente, la reducción de peso. Sin embargo, la evidencia acumulada en la última década apunta a algo más complejo y potencialmente relevante: estos fármacos parecen ejercer efectos directos e indirectos sobre órganos que acumulan daño silencioso en las personas con diabetes, obesidad y síndrome metabólico. El riñón y el hígado ocupan un lugar central en esa conversación. No porque los datos sean definitivos —en varios frentes importantes aún no lo son—, sino porque la señal es lo suficientemente consistente como para merecer un análisis serio y honesto.

El riñón en la diabetes: un órgano bajo presión constante

La enfermedad renal crónica afecta a una proporción considerable de personas con diabetes tipo 2: las estimaciones varían según la fuente, pero cifras de entre el 20 y el 40 % son habituales en estudios epidemiológicos de largo plazo. El mecanismo de daño es multifactorial: la hiperglucemia sostenida deteriora los capilares glomerulares, la hipertensión arterial —frecuente en este grupo— añade presión mecánica sobre las nefronas, y la inflamación sistémica crónica acelera la fibrosis intersticial. El resultado es una pérdida progresiva de filtrado glomerular que, en su forma más avanzada, conduce a insuficiencia renal terminal y necesidad de diálisis o trasplante.

El interés en los GLP-1 como posibles nefroprotectores no surgió de hipótesis teóricas: emergió de los datos de los grandes ensayos cardiovasculares. En esos estudios, diseñados primariamente para medir eventos cardíacos, la reducción de ciertos eventos renales apareció como un hallazgo secundario suficientemente consistente como para motivar investigación específica. El ensayo FLOW, publicado en 2024 con semaglutida, fue el primero en tener resultados renales como objetivo primario, y sus resultados representan un punto de inflexión en este campo.

El ensayo FLOW: el primer estudio renal con semaglutida

El ensayo FLOW (Semaglutide and Kidney Outcomes in Patients with Type 2 Diabetes and Chronic Kidney Disease) se diseñó específicamente para responder una pregunta que los ensayos cardiovasculares previos dejaban abierta: ¿puede semaglutida reducir la progresión de la enfermedad renal en personas con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica ya establecida? El estudio incluyó a más de 3.500 pacientes con ERC estadios 2 a 4 y un cociente albúmina-creatinina elevado, seguidos durante una mediana de aproximadamente 3,4 años.

El resultado principal fue una reducción significativa del riesgo del objetivo renal compuesto —que incluía una caída sostenida del filtrado glomerular estimado, inicio de diálisis o trasplante renal, o muerte de causa renal— del orden del 24 % en el grupo con semaglutida frente a placebo. También se observó una reducción de la mortalidad cardiovascular y de la mortalidad por todas las causas. Los datos fueron lo suficientemente sólidos como para que el estudio se detuviera antes de lo previsto por eficacia en el análisis intermedio. En 2024, la FDA amplió la indicación de semaglutida (Ozempic) para incluir explícitamente la reducción del riesgo de progresión de la enfermedad renal en adultos con diabetes tipo 2 y ERC establecida.

Hallazgos renales relevantes en ensayos con agonistas GLP-1
EnsayoFármacoObjetivo renalResultado principal renalEstado regulatorio
LEADER (2016)LiraglutidaSecundario: nefropatía nueva o empeoradaReducción del 22% del objetivo renal compuesto vs placeboDato secundario; no indicación renal aprobada
SUSTAIN-6 (2016)SemaglutidaSecundario: macroalbuminuria y otrosReducción significativa de macroalbuminuria nuevaDato secundario; motivó ensayo FLOW
REWIND (2019)DulaglutidaSecundario: objetivo renal compuestoReducción del 15% vs placeboDato secundario
FLOW (2024)Semaglutida 1 mg scPrimario: evento renal grave o muerte CV/renalReducción del 24% vs placebo; detenido por eficaciaFDA amplió indicación a ERC + DM2 (2024)

Los mecanismos que podrían explicar este efecto protector sobre el riñón son varios y no completamente dilucidados. Por un lado, la reducción de la glucemia y la presión arterial —que acompañan al uso de estos fármacos— alivia dos de los principales agresores del tejido renal. Por otro lado, hay datos que sugieren efectos antiinflamatorios y antifibróticos directos mediados por los receptores GLP-1 presentes en el riñón, aunque la magnitud e importancia clínica de estos efectos directos en humanos aún se investiga activamente.

Hígado graso y MASH: un problema silencioso de enorme magnitud

La enfermedad del hígado graso asociada a disfunción metabólica —conocida hasta 2023 como NAFLD (enfermedad hepática grasa no alcohólica) y ahora renombrada como MASLD por el consenso internacional— afecta a una proporción de la población adulta que muchos especialistas describen como epidémica: estimaciones recientes la sitúan entre el 25 y el 30 % de los adultos a nivel global. En personas con diabetes tipo 2 u obesidad, la prevalencia puede superar el 50-70 %. La mayoría de los casos son benignos desde el punto de vista clínico a corto y medio plazo, pero una proporción —estimada entre el 10 y el 20 % de los afectados por MASLD— progresa a MASH (metabolic dysfunction-associated steatohepatitis, antes NASH): la forma inflamatoria con daño hepatocitario y fibrosis, que puede evolucionar hacia cirrosis y carcinoma hepatocelular.

Durante muchos años, el tratamiento de la MASH careció de opciones farmacológicas con aprobación regulatoria. La primera aprobación llegó en 2024, cuando la FDA autorizó resmetirom para MASH con fibrosis significativa. En paralelo, la evidencia sobre el papel de los agonistas GLP-1 —y en especial de la tirzepatida— en esta condición ha acelerado notablemente, convirtiéndolos en candidatos serios para un campo que durante décadas careció de tratamientos específicos aprobados.

GLP-1 y grasa hepática: la evidencia que fue creciendo

El efecto de los agonistas GLP-1 sobre el contenido de grasa hepática se observó relativamente pronto, aunque durante años fue considerado un subproducto de la pérdida de peso general más que un efecto diferencial sobre el hígado. Los estudios de imagen —resonancia magnética con espectroscopía o técnicas cuantitativas de grasa— mostraron reducciones sustanciales del contenido graso hepático con liraglutida, semaglutida y, de forma más pronunciada, con tirzepatida.

El ensayo LEAN, publicado en The Lancet en 2016, fue uno de los primeros estudios controlados con biopsia hepática en MASH. En ese estudio, liraglutida consiguió que el 39 % de los pacientes tratados alcanzara la resolución de la esteatohepatitis sin empeoramiento de la fibrosis, frente al 9 % en el grupo placebo. Las cifras absolutas eran modestas, pero la señal fue la primera evidencia histológica controlada de un fármaco de esta clase en MASH. El efecto no pudo atribuirse de forma limpia a la pérdida de peso, ya que en los modelos ajustados la señal persistía —aunque el debate metodológico sobre cuánto se debe al peso perdido y cuánto a efectos directos del fármaco sigue abierto.

Con semaglutida, el ensayo de fase II publicado en NEJM en 2021 evaluó resolución histológica de NASH (clasificación anterior) y mostró que el 59 % de los pacientes con semaglutida 0,4 mg diario consiguieron resolución de NASH, frente al 17 % con placebo. Sin embargo, la mejoría en fibrosis no alcanzó significación estadística, lo que se interpretó como una limitación importante: la inflamación mejoraba, pero la cicatrización hepática establecida no se revertía de forma significativa con el tratamiento durante el periodo estudiado. El ensayo de fase III con semaglutida en MASH (ESSENCE) está en curso y sus resultados se esperan para definir de forma más sólida el papel de este fármaco en la indicación hepática.

La resolución de la esteatohepatitis activa es un objetivo alcanzable con agonistas GLP-1, pero la reversión de la fibrosis hepática —el factor pronóstico más determinante a largo plazo— es la asignatura pendiente que los ensayos de fase III deben responder.

Tirzepatida y el hígado: resultados del ensayo SYNERGY-NASH

La tirzepatida, agonista dual del receptor GIP y GLP-1 aprobada para diabetes tipo 2 (Mounjaro) y obesidad (Zepbound), ha mostrado en sus ensayos una capacidad de reducción de peso superior a la de los agonistas GLP-1 puros, y esa diferencia cuantitativa parece trasladarse también al efecto sobre el hígado. El ensayo SYNERGY-NASH, publicado en NEJM en 2024, evaluó tirzepatida frente a placebo en pacientes con MASH confirmado por biopsia y fibrosis en estadio F2 o F3 (significativa o avanzada).

Los resultados fueron los más robustos publicados hasta entonces para un agonista incretínico en MASH con biopsia: en la dosis de 10 mg, el 51 % de los pacientes consiguió resolución de MASH sin empeoramiento de la fibrosis, y el 55 % logró mejoría de al menos un estadio de fibrosis. En la dosis de 15 mg, las cifras fueron aún más altas: 62 % de resolución de MASH y 51 % de mejoría de fibrosis. Las diferencias frente a placebo —donde los porcentajes rondaban el 13-18 % para ambos objetivos— fueron estadísticamente significativas y clínicamente relevantes. Es el primer ensayo con biopsia que muestra mejoría significativa de fibrosis con un agonista incretínico, aunque el seguimiento fue de 52 semanas y quedan por determinar la durabilidad y los efectos a más largo plazo.

Resultados histológicos en ensayos con agonistas incretínicos en MASH/NASH (biopsia)
EnsayoFármacoN (aprox.)Resolución de MASH/NASHMejoría de fibrosis ≥1 estadio
LEAN (2016)Liraglutida 1,8 mg/día5239% vs 9% (placebo)No significativa
Semaglutida Fase II (NEJM 2021)Semaglutida 0,4 mg/día sc32059% vs 17% (placebo)No significativa (43% vs 33%)
SYNERGY-NASH (2024)Tirzepatida 10 mg~200 por rama51% vs 14% (placebo)55% vs 30% (placebo) — significativa
SYNERGY-NASH (2024)Tirzepatida 15 mg~200 por rama62% vs 14% (placebo)51% vs 30% (placebo) — significativa

Una discusión metodológica importante acompaña a estos datos: ¿en qué medida la mejoría hepática observada con tirzepatida es consecuencia directa del mecanismo farmacológico sobre el tejido hepático, y en qué medida es simplemente el resultado de una pérdida de peso más pronunciada? La pérdida de peso por sí misma —cuando supera el 7-10 % del peso corporal— tiene efectos bien documentados sobre la grasa hepática y la inflamación en MASH. Tirzepatida produce pérdidas de peso superiores a la semaglutida en comparaciones cabeza a cabeza, lo que dificulta separar el efecto específico del dual agonismo GIP/GLP-1 del efecto mediado exclusivamente por la reducción ponderal. Algunos investigadores argumentan que, independientemente del mecanismo, el resultado clínico es lo que importa; otros consideran que la distinción es relevante para el diseño de tratamientos combinados futuros.

¿Quién se beneficia más? Perfiles con mayor potencial de respuesta

La evidencia disponible permite esbozar qué perfiles de pacientes parecen obtener mayor beneficio de los agonistas GLP-1 sobre riñón e hígado, aunque con la reserva de que las conclusiones sobre subgrupos específicos deben interpretarse con cautela dado el poder estadístico limitado de estos análisis.

  • Personas con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica ya establecida (estadios G2-G4 con albuminuria): es el grupo mejor caracterizado en el ensayo FLOW para semaglutida. El beneficio sobre resultados renales duros está demostrado en esta población y tiene respaldo regulatorio en algunos países.
  • Pacientes con MASH confirmado histológicamente y fibrosis en estadio F2-F3: los datos de SYNERGY-NASH con tirzepatida son los más sólidos en este grupo. La fibrosis más avanzada (F4, cirrosis) fue criterio de exclusión en esos ensayos y los datos son insuficientes para extrapolar.
  • Personas con obesidad significativa y enfermedad metabólica concurrente: la combinación de obesidad, diabetes tipo 2 y dislipidemia es el caldo de cultivo de MASLD/MASH y ERC metabólica, y es donde los efectos sobre múltiples órganos pueden sumarse.
  • Pacientes con esteatohepatitis activa (elevación de transaminasas, inflamación lobulillar en biopsia): la señal antiinflamatoria de los GLP-1 parece ser más pronunciada cuando hay actividad inflamatoria activa que cuando predomina la fibrosis establecida sin inflamación activa.
  • Personas con hipertensión arterial concurrente y proteinuria: la reducción de la presión arterial y la proteinuria observada con estos fármacos puede amplificar el beneficio renal más allá del efecto glucémico.

Por el contrario, hay contextos donde los datos son insuficientes o donde el uso requiere precaución especial: cirrosis hepática descompensada (no estudiada en los ensayos), enfermedad renal crónica avanzada estadio G5 (los datos son escasos y algunos fármacos requieren ajuste de dosis o están contraindicados), y diabetes tipo 1 (donde el mecanismo fisiopatológico de las complicaciones difiere). La tasa de filtrado glomerular muy baja puede requerir ajuste de dosis o incluso impedir el uso de ciertos fármacos de la clase; la ficha técnica de cada agente debe consultarse individualmente.

Qué falta por confirmar: las preguntas abiertas

La narrativa sobre GLP-1, riñón e hígado tiene aún capítulos importantes que la investigación en curso debe escribir. Reconocer estos límites no debilita lo que ya se sabe, sino que sitúa el conocimiento en su nivel real de certeza.

  • Mejoría de fibrosis hepática con semaglutida: el ensayo de fase III ESSENCE está en curso. Los datos de fase II no mostraron mejoría significativa de fibrosis. Si el ensayo de fase III confirma o no ese efecto será determinante para el posicionamiento de semaglutida en la guía terapéutica de MASH.
  • Durabilidad del efecto hepático con tirzepatida: SYNERGY-NASH duró 52 semanas. Qué ocurre con la fibrosis, las transaminasas y los marcadores histológicos después de años de tratamiento —o al suspenderlo— es una pregunta abierta.
  • Protección renal en personas sin diabetes: los ensayos renales actuales se hicieron en población con diabetes tipo 2. Si el efecto nefroprotector se extiende a la enfermedad renal de base no diabética, o a personas obesas con ERC sin diabetes, está siendo investigado pero no está confirmado.
  • Efectos directos vs. mediados por pérdida de peso: separar qué parte del beneficio hepático y renal se debe al mecanismo farmacológico específico (efectos antiinflamatorios directos del receptor GLP-1 en el tejido) y qué parte se debe simplemente a la pérdida de peso y mejora glucémica sigue siendo metodológicamente difícil y clínicamente relevante.
  • Combinación con otros fármacos: el papel de combinar agonistas GLP-1 o tirzepatida con otros fármacos activos en MASH (resmetirom, inhibidores de FXR u otras dianas) está siendo explorado pero carece de evidencia de ensayos de combinación de largo plazo.
  • Resultados en poblaciones no caucásicas: la mayoría de los ensayos de referencia tienen una representación limitada de ciertas etnias. Dado que la prevalencia y el patrón de progresión de MASLD varían entre grupos étnicos, la extrapolación directa requiere cautela.
Lo que la ciencia puede afirmar hoy con solvencia es que semaglutida reduce el riesgo de progresión renal en personas con diabetes tipo 2 y ERC establecida, y que tirzepatida mejora histológicamente el hígado en MASH con fibrosis significativa. Lo que aún se investiga es si estos efectos se sostienen a largo plazo, si se extienden a otras poblaciones y si los mecanismos son suficientemente directos como para orientar nuevas combinaciones terapéuticas.

Una perspectiva clínica: no todos los pacientes son iguales

El entusiasmo que generan los datos más recientes —y es comprensible, porque el campo ha avanzado notablemente en pocos años— no debería traducirse en una aplicación indiscriminada. La indicación de un agonista GLP-1 o de tirzepatida con el objetivo específico de proteger el riñón o el hígado debe descansar en una evaluación individualizada que considere: la presencia de indicación aprobada (diabetes, obesidad), el estadio de la enfermedad renal o hepática, las comorbilidades concurrentes, la tolerabilidad del fármaco y los objetivos del paciente. Un paciente con MASLD sin inflamación activa, sin diabetes y sin obesidad relevante está en un territorio donde la evidencia es mucho más delgada que en los contextos estudiados en los ensayos.

Por otro lado, la persona con diabetes tipo 2, obesidad, albuminuria persistente y esteatohepatitis confirmada es exactamente el perfil para quien la evidencia disponible resulta más robusta y donde la elección del tratamiento antidiabético u obesidad puede tener implicaciones sobre dos órganos simultáneamente. En esos casos, la conversación entre médico y paciente sobre qué fármaco elegir tiene ahora más datos sobre la mesa que hace apenas cinco años.

Preguntas frecuentes

¿La semaglutida está aprobada para proteger el riñón?

En 2024, la FDA amplió la indicación de semaglutida inyectable (Ozempic) para incluir la reducción del riesgo de progresión de la enfermedad renal crónica y de muerte cardiovascular en adultos con diabetes tipo 2 y ERC establecida. Esta aprobación se basa en los resultados del ensayo FLOW. La situación regulatoria puede diferir entre países; consulta con tu médico y la agencia regulatoria de tu región.

¿Puedo tomar semaglutida o tirzepatida si tengo el hígado graso?

Si tienes hígado graso asociado a diabetes tipo 2 u obesidad (indicaciones ya aprobadas), estos fármacos pueden beneficiar al hígado como efecto adicional. No están actualmente aprobados de forma específica como tratamiento de MASH en ausencia de diabetes u obesidad. El médico debe valorar tu caso, especialmente si hay cirrosis avanzada, que fue criterio de exclusión en los ensayos principales.

¿La tirzepatida es mejor que la semaglutida para el hígado?

Los datos disponibles muestran que tirzepatida (ensayo SYNERGY-NASH, 2024) logró tanto resolución de MASH como mejoría de fibrosis significativa, algo que los ensayos de semaglutida de fase II no demostraron para la fibrosis. Sin embargo, no existe un ensayo de comparación directa cabeza a cabeza en MASH, y el ensayo de fase III de semaglutida (ESSENCE) aún no ha publicado resultados. La superioridad de tirzepatida en hígado tampoco está formalmente establecida.

¿Los GLP-1 mejoran la fibrosis hepática?

Los ensayos de liraglutida y semaglutida de fase II no mostraron mejoría significativa de la fibrosis, aunque sí de la inflamación. El ensayo SYNERGY-NASH con tirzepatida (2024) sí demostró mejoría de fibrosis de al menos un estadio en la mayoría de los pacientes tratados, lo que representa un avance importante. Sin embargo, el seguimiento fue de un año y se necesitan datos a más largo plazo para saber si ese efecto se mantiene y si previene la progresión a cirrosis.

Aviso médico. Este contenido es divulgativo y se basa en la literatura disponible; no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Varios de los compuestos citados requieren prescripción y supervisión médica, y algunos solo están autorizados para uso de investigación. No promovemos su uso sin control clínico.

Fuentes y referencias

  1. Perkovic V et al. Semaglutide and Kidney Outcomes in Type 2 Diabetes and Chronic Kidney Disease (ensayo FLOW). NEJM, 2024
  2. Loomba R et al. Tirzepatide for Metabolic Dysfunction-Associated Steatohepatitis with Liver Fibrosis (SYNERGY-NASH). NEJM, 2024
  3. Armstrong MJ et al. Liraglutide safety and efficacy in patients with non-alcoholic steatohepatitis (LEAN): a multicentre, double-blind, randomised, placebo-controlled phase 2 study. Lancet, 2016
  4. Newsome PN et al. A Placebo-Controlled Trial of Subcutaneous Semaglutide in Nonalcoholic Steatohepatitis. NEJM, 2021
  5. PubMed: GLP-1 receptor agonists kidney liver metabolic outcomes systematic review
IA
Inés Aroca
Dietista-nutricionista

Dietista-nutricionista centrada en cambios de hábitos sostenibles durante el tratamiento.